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¡Qué lata, hoy es lunes!

Hernán Silva Torres

Docente en Innovación Personal Coach Organizacional

 

Nuestra vida transcurre día a día a una velocidad increíble. A diario nos encontramos con señales que nos muestran el cómo un gran número de personas desea acelerar el paso de las horas en el trabajo. Las redes sociales dan cuenta también de esto con posteos tales como “qué lata, hoy es lunes” u “ojalá llegue luego el viernes”, entre otros, perdiendo de esta manera tiempo de felicidad (bienestar subjetivo percibido).

Desde hace bastantes años, hemos estado recibiendo múltiples enseñanzas desde India, el Tíbet, China o Japón, dentro de las cuales se ha comenzado a practicar muy masivamente el Mindfulness tanto de manera individual como en algunas empresas que lo han implementado como prácticas de bienestar y gestión del estrés. Pero ¿qué es esta práctica? ¿qué beneficios otorga? ¿puedo realizarla sin tener una preparación profesional previa?

 

Mindfulness

Es estar conscientemente presente, queriendo comprender lo que ocurre, desde una actitud abierta y amable. Sin juzgar, ignorar las cosas o dejarse arrastrar por todo el ajetreo de cada día. Estás aquí, presente, en este momento.

En esta oportunidad haremos mención a dos dimensiones de beneficios con la práctica del Mindfulness que nos muestran las investigaciones científicas, publicadas en un estudio exploratorio cualitativo piloto dirigido por el académico Bruno Solari:

 

Relaciones

Diversas investigaciones asocian las prácticas de Mindfulness con mayor satisfacción en las relaciones interpersonales, reducción de la reactividad emocional durante los conflictos y generación de un tono emocional más positivo, y potenciación de la comunicación y la capacidad de comunicar información emocional.

 

Bienestar

En esta dimensión también existen amplias evidencias científicas acerca de los beneficios de las prácticas del Mindfulness, como por ejemplo menores niveles de estrés, menores niveles en el síndrome de desgaste profesional (burnout). También se ha evidenciado una relación positiva con la integración trabajo-familia y vitalidad; la calidad del sueño; el aumento de las emociones positivas, y la satisfacción con la vida y el aumento de la esperanza y el optimismo.

Algunas prácticas aquí recomendadas (Thic Nath Han) que se pueden implementar y que son de nuestro quehacer cotidiano:

 

Lavarse los dientes

Un reto para ti. Vas a estar uno o dos minutos lavándote los dientes. ¿Cómo hacer para disfrutar de la verdadera felicidad durante ese breve período de tiempo? No te apresures. No intentes llevar a cabo la acción tan rápido como sea posible y acabarla cuanto antes. Concentra toda tu atención en el cepillado. Cuentas con tiempo para cepillarte los dientes. Tienes el cepillo, la pasta y los dientes que debes cepillar. Así pues, el reto consiste en cepillarse los dientes de modo que disfrutes de la tranquilidad y la felicidad durante el minuto o dos que dura la operación. Si puedes hacerlo, habrás tenido éxito, estarás meditando justo en ese instante.

 

Sentarse y respirar

Toma asiento durante dos o tres minutos. Después de eso, si descubres que ese tipo de meditación es demasiado agradable como para parar, puedes seguir tanto como quieras. Hazlo en un lugar apropiado; por ejemplo, frente a una ventana que dé al exterior. Siéntate en un cojín con las piernas cómodamente cruzadas ante ti y las rodillas descansando en el suelo; se trata de una posición muy estable con tres puntos de apoyo (el asiento en el cojín y las dos rodillas). Firmemente asentado, relajado, puedes permanecer así un rato largo sin que se te entumezcan las piernas.

 

Al inspirar, siento que mi aliento se adentra en mi vientre y en mi pecho.

Al espirar, siento que mi aliento sale de mi vientre y de mi pecho.

Al inspirar, soy consciente de todo mi cuerpo.

Al espirar, sonrío a todo mi cuerpo.

Al inspirar, soy consciente de algunos dolores y tensiones en mi cuerpo.

Al espirar, libero todos los dolores y tensiones de mi cuerpo.

Al inspirar, me siento bien.

Al espirar, me siento ligero.

 

Puedes practicar con esta estrofa muchas veces a lo largo del día, en el trabajo o en cualquier momento, para recuperar una sensación de amplitud, relajación y liviandad.

Conéctate y comienza a disfrutar cada momento de tu vida, la decisión de cambio y la felicidad es una decisión tuya.

 

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