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Bernardo Larraín Matte: “Debemos procurar la transformación digital, la economía circular y la trazabilidad ambiental y social”

Efectivamente, hay muchos desafíos para las empresas chilenas, por ejemplo con la economía circular, donde es de suma importancia reciclar todos los residuos de una instalación industrial e incorporarlos al proceso productivo, para que en el corto plazo ojalá nada llegue a un vertedero, sino que todo se recicle en el proceso, dijo el líder gremial.

 

¿Cómo proyecta su gestión en este segundo tiempo como presidente de Sofofa?

Los próximos desafíos se basan en nuestros pilares estratégicos, cuyos ejes son, por ejemplo, incidir en el debate de las políticas públicas, en particular aquellas que están dirigidas u orientadas a aumentar nuestro crecimiento potencial de largo plazo.

Otro pilar importante es el que denominamos evolución empresarial, porque creemos que debemos mostrar una actitud sistemática para promover entre las empresas socias de Sofofa y los gremios asociados que se rompan ciertas inercias, como compartir buenas prácticas empresariales, y así procurar que las compañías sistemáticamente construyan culturas de integridad.

 

¿Cómo podría definir el concepto evolución empresarial?

Con la evolución empresarial tenemos un tremendo desafío, ya que para Chile es muy relevante conectarnos mejor con la economía del siglo XXI mediante la innovación, dado que no sólo estamos trabajando para tener mejores prácticas empresariales, sino que también estamos armando un proyecto del que estamos muy comprometidos y con muchas expectativas y que es Sofofa Hub, un espacio físico y virtual para conectar a las empresas y gremios socios, con soluciones que pueden estar fuera de las empresas, como sistemas de emprendimiento en centros de investigación y universidades.

 

¿Existe poco trabajo público-privado?

Creemos que en nuestro país falta construir estos ecosistemas colaborativos público privados para enfrentar el desafío de la innovación y de procurar que nuestras principales industrias como la minería, forestal y acuícola, abracen las nuevas tecnologías en materia de transformación digital, economía circular y trazabilidad, léase huella de emisiones, hídrica y social. Hay muchas tendencias que están hoy disponibles y el desafío de Chile es estar en la frontera de adopción de nuevas tecnologías.

¿En cuanto a los desafíos en materia de sustentabilidad, cuál es la mirada de Sofofa?

Cuando una empresa quiere desarrollar un proyecto de inversión en una determinada localidad, creo que existe mayor conciencia y se está avanzando en que se debe procurar una participación temprana de las comunidades vecinas. Eso implica sociabilizar la iniciativa, explicarlo y recibir comentarios acerca de las modificaciones que se podrían hacer. Lo que queremos es, básicamente, compartir cuáles son las experiencias de nuestras empresas socias y los instrumentos más eficaces para lograr esa participación ciudadana.

 

¿Y el cuidado del medio ambiente?

Con respecto al cuidado del medio ambiente y teniendo en cuenta todo lo que ha pasado en Quintero y Puchuncaví, claramente creemos que tenemos que mejorar sustancialmente todos los sistemas de monitoreo de calidad del aire, de hecho lo sucedido en la Región de Valparaíso da cuenta de una cierta falla del Estado, pero también de las empresas privadas. El objetivo, por cierto, es tener un diagnóstico para tener un mejor estándar en materia ambiental. Con el caso de Quintero aún no tenemos claro el origen de los incidentes ambientales que provocaron tanto impacto público y daño en la población. Es clave además reivindicar lo que puede hacer la empresa por sí sola, sin esperar cambios regulatorios.

 

¿Cuáles son los desafíos de las empresas chilenas para estar a la vanguardia mundial?

Efectivamente, hay muchos desafíos para las empresas chilenas, por ejemplo con la economía circular, donde es de suma importancia reciclar todos los residuos de una instalación industrial e incorporarlos al proceso productivo, para que en el corto plazo ojalá nada llegue a un vertedero, sino que todo se recicle en el proceso. Esa lógica en Chile se está visibilizando mucho, principalmente porque hay una nueva ley, la de Responsabilidad Extendida del Productor, que establece metas para las distintas industrias.

 

¿Cómo debemos adaptar nuestra productividad a la economía circular?

Las soluciones para adoptar modelos de negocios de economía circular, así como las tecnologías e innovaciones de punta, es muy probable que muchas de ellas se encuentran fuera del perímetro de las principales compañías nacionales y por eso es tan relevante Sofofa Hub, de hecho uno de sus nodos de innovación es sobre economía circular, de forma que las empresas vayan a buscar soluciones fuera de sus perímetros, en ecosistemas de emprendimiento, centros de investigación y universidades.

 

¿Proyectan marcar una identidad empresarial diferenciadora?

Lo que nosotros queremos intentar es que desde las principales compañías chilenas podamos visibilizar cuáles son sus desafíos y buscar cómo calzar esos desafíos con soluciones que están fuera de la empresa. La diferencia que queremos marcar es que la innovación venga catalizada por las demandas de las principales industrias chilenas. Otro modelo es el inverso y es que el catalizador de la innovación provenga de la oferta de soluciones de las universidades y centros de investigación.

 

¿Es prioritario cambiar nuestro espíritu exportador de explotación de recursos naturales a una lógica de otorgar valor agregado a nuestros commodities?

Queremos plantear un diagnóstico distinto, porque muchas personas creen que la nueva economía y el mayor valor agregado que podemos entregar, es en oposición a lo que realizan nuestras principales industrias, que son la minería, forestal, salmonicultura, alimentos y agroindustria.

Nosotros creemos que es lo inverso, porque si logramos identificar cuáles son las brechas tecnológicas, de modelos de negocio y tendencias, podremos acercarnos a la frontera. Por lo tanto, esa es la gran fortaleza de Chile para generar valor, es decir, acercarnos a las empresas principales y no en oposición de sus rubros más relevantes. No hay que estigmatizar a la minería del cobre, a la industria forestal o a los salmones, porque son todos productos que cada vez son más demandados en todo el mundo.

La electromovilidad es un ejemplo de que estos rubros no han perdido vigencia, una industria donde el uso de cobre y litio son muy intensivos. De hecho, debemos sentirnos bendecidos por tener tantos recursos naturales. Lo relevante es que nuestra propuesta de valor agregado es estar en la frontera de adopción de nuevas tecnologías, nuevos modelos de negocios y tendencias globales.

 

¿Cuál es su opinión referente a los planes de recuperación social y ambiental existentes en Chile?

Tenemos grandes desafíos. Pero antes quiero mencionar que hace unas semanas estuve en la ciudad de Hamburgo, Alemania, que tiene una gran calidad de vida, de aire y de agua. Resulta que en la macro zona de la localidad, hay una fundición y centrales termoeléctricas a carbón, por lo tanto si hacemos bien las cosas, no hay una incompatibilidad entre la calidad de vida de un centro urbano, con la existencia de industrias de este tipo.

 

¿Y qué debemos hacer en nuestro país?

En Chile, los caminos que se deben recorrer son tener una red de monitoreo de calidad del aire de clase mundial abierta y disponible para todos, con información en línea, que permita prevenir incidentes ambientales. Y si llegaran a ocurrir, corregirlos con rapidez y diligencia, para lo cual también se requiere datos de calidad.

Con respecto a los planes de descontaminación, es necesario elaborarlos sobre una línea base que sean simétricos y que incluyan medidas de compensación que consideren las emisiones netas, para que cada empresa adopte estrategias de mitigación y compensación. Para la elaboración de estos planes debe haber instancias de participación, pero con plazos definidos.

 

¿Qué opinión tiene de los ambientalistas y su forma de actuar, por ejemplo, ante una crisis o incidente ambiental?¿Se puede llegar a consensos entre el empresariado y las ONGs de este tipo?

No tenemos duda que se puede llegar a un cierto acuerdo. Siempre he creído que los actores o ciudadanos agrupados en organizaciones intermedias, como una ONG, deben ser representativos de algún universo relevante, actuar de forma transparente y bajo ciertas reglas del juego que conozcamos todos. Por eso que estas instancias participativas deben ser articuladas por el Estado, para que asegure representatividad y transparencia, ya que en gran parte de las empresas se conoce quienes son sus dueños, sus fuentes de financiamiento, resultados financieros y normas de transparencia.

 

¿Necesitan transparentarse más los ambientalistas?

Creemos que la sociedad civil debe migrar hacia la misma lógica, que todos conozcamos cuáles son sus fuentes de financiamiento por ejemplo. En Suiza se les exige ciertos requisitos a las ONG que aspiran a participar de estos procesos como representatividad, transparencia de su fuente de financiamiento y trayectoria acumulada en la materia, y que no se formen sólo para un tema o causa específica. Todos tenemos intereses particulares, lo importante es que sean transparentes.

 

¿Qué opinión tiene respecto a la muerte del comunero Camilo Catrillanca en La Araucanía? ¿Este hecho significa partir de cero en el Plan Araucanía?

Lo primero es constatar un hecho objetivo y lo que ocurrió en torno a la muerte del comunero Catrillanca es un tema muy delicado y lamentable, por lo tanto, no hay duda que objetivamente daña las confianzas. Entonces para emprender acciones que reactiven y reimpulsen el Plan Araucanía hay que tener conciencia de esa realidad. Lo que uno puede decir en el fondo es que el desafío de la región es multidimensional y tiene un fuerte componente socio económico, ya que no existe duda que es una de las zonas más pobres de Chile.

 

¿Y el tema político en torno a esta crisis?

El tema político o de representación del pueblo Mapuche tiene que ver básicamente con el reconocimiento de sus costumbres y formas de vida. Finalmente está el tema de la violencia, que claramente es muy particular, por lo tanto, es necesario también una intervención particular distinta a la del resto del país. Ahora, creemos que ha habido errores por parte de Carabineros y se han verificado comportamientos éticos y legales completamente inaceptables.

 

¿Cómo avanzar?

Los cambios en esta materia son necesarios, lo importante es avanzar en todas las dimensiones de la problemática, sin perjuicio de que se deben aclarar los hechos e identificar a los responsables para que existan las sanciones correspondientes en el caso Catrillanca, que es materia de la justicia y la Fiscalía, sin dejar de lado el trabajo público privado para sacar adelante a la región.

 

Sociedad de Fomento Fabril SOFOFA

Sofofa es una federación gremial, sin fines de lucro, que reúne a empresas y gremios vinculados al sector industrial chileno. Agrupa a cerca de 4 mil empresas, 48 asociaciones sectoriales y 22 gremios empresariales regionales. Todos estos miembros en conjunto engloban 100% de la actividad industrial de Chile y 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

Bernardo Larraín Matte

Ingeniero comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile, obtuvo un Msc en Finanzas del London School of Economics y un Master en Administración de Empresa en la Universidad de Stanford.

Comenzó trabajando en Colbún como gerente general en el año 2005, y desde abril de 2012 a mayo de 2017 se desempeñó como presidente del directorio de la compañía. También es miembro de los directorios de Minera Valparaíso S.A., Puertos y Logística S.A. Entre los años 2008 y 2016 fue miembro del directorio de ICARE, una organización sin fines de lucro.

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