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Filantropía ambiental en Chile: Sinergia para alcanzar una cultura de protección del patrimonio natural

El consenso de los especialistas es que para lograr activar a la sociedad civil a favor del cuidado de nuestro patrimonio natural, urge un mayor trabajo conjunto y una ley de filantropía ambiental, puesto que actualmente quien dona en medio ambiente debe tributar sobre dicho aporte.

¿Cuáles son los desafíos en materia de filantropía ambiental en Chile, considerando que hoy  sólo un 0,9% de la sociedad civil se dedica a la conservación del medio ambiente?.

Kristine McDivitt, presidenta de Tompkins Conservation y embajadora de las Áreas Protegidas de Naciones Unidas, destacó que es fundamental tomar conciencia que tenemos que trabajar para la conservación y crear un ambiente favorable en Chile para la filantropía medioambiental.

“Muchas personas gastan fortunas en arte, pero la belleza también está en la naturaleza. Debemos preservar nuestro planeta y para eso es necesario establecer políticas públicas que promuevan el trabajo público – privado para la conservación de la biodiversidad”, apuntó.

Rand Wentworth, profesor de la Universidad de Harvard Kennedy School, destacó a Chile como un destino mundial para el turista que busca la biodiversidad y fue también enfático en la importancia de la alianza entre el gobierno y las empresas privadas para desarrollar políticas públicas que apoyen la conservación. “Me sorprendió que existan tantas dificultades para la acción filantrópica”, aseguró.

Estas afirmaciones fueron realizadas en el seminario “Filantropía en acción: hacia una cultura medioambiental”, que organizó el Centro de Estudios Públicos (CEP) y la Corporación de Amigos de los Parques, en el que se discutió sobre la necesidad de una ley que permita las donaciones para estos fines.

 

Otras miradas

Bernardo Larraín, presidente de la Sociedad Fabril (Sofofa), dijo que luego de recoger la experiencia de otros países que son referencias mundiales en materia de conservación y ecoturismo, pero a su vez son desarrollados, la clave de su éxito fue compatibilizar desarrollo con conservación.

“Si pensamos en la Isla Sur de Nueva Zelanda, Australia o Canadá, son naciones que están posicionadas entre los más verdes del planeta, pero al mismo tiempo, han desarrollado grandes proyectos”.

Por lo tanto, agregó Larraín, esos países generan una sinergia entre el crecimiento y desarrollo con la conservación, “no lo ven como polos antagónicos, por lo tanto tenemos que procurar tener esa mirada en Chile”.

El dirigente gremial advirtió que en nuestro país se han generado una gran cantidad de áreas de conservación, “pero el problema está en la gobernanza y acá nos preguntamos ¿tenemos realmente instituciones con recursos y especializadas para conservar esa área protegida?”

Larraín Matte cree que se ha hecho la parte fácil, que es simplemente declararlas, “pero la parte compleja requiere colaboración público privada, para lograr determinar cómo se conserva en compatibilidad con las oportunidades de desarrollo que hay en el entorno. Los que piensan que conservación es equivalente a exclusión, es una visión equivocada”, reafirmó.

En tanto, Leonidas Montes, director del Centro de Estudios Públicos (CEP), especificó que Chile posee hoy un 21,5% de áreas terrestres protegidas y la Patagonia, comprendida entre la Región de Los Lagos, Aysén y Magallanes, concentra el 90% del total. “Eso sí, invertimos muy poco en ellas”.

 

Montes detalló que el Estado aporta unos 20 millones de dólares y lo demás, casi la mitad, proviene de los ingresos de los parques. “Esto resulta incomprensible ya que el valor de estos parques es inmenso. Se podría pensar que la sociedad civil podría ayudar en estas materias, pero la realidad es otra: nuestro sistema tributario castiga las donaciones con fines medioambientales”.

“Si una persona natural o jurídica quiere ayudar a promover la conservación de nuestra naturaleza mediante una donación, pierda cuidado que esto le saldrá caro. La persona estará afecta al impuesto de herencia, asignaciones y donaciones con cargo al donatario. Y si el donante es una empresa, será tratado como un gasto rechazado afecto al impuesto a la renta”, lamentó el director del CEP.

Carolina Schmidt, ministra de Medio Ambiente, detalló que Chile cuenta con 39 parques nacionales, 48 reservas nacionales y 16 monumentos naturales, de los cuales sólo el 21% del territorio terrestre y el 41% del marino están protegidos.

Schmidt aseguró que uno de los principales temas pendientes es la implementación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (Sbap), que ya lleva ocho años de tramitación.

“En la actualidad hay 6 instituciones que tienen que ver con la conservación, pero no se coordinan entre ellas, además la inversión que Chile efectúa en protección es una de más bajas de América Latina”, explicó la secretaria de Estado.

 

Hacia la filantropía ambiental

Macarena Soler,  directora de Geute Conservación e integrante del directorio de Amigos de los Parques.

Según el estudio Sociedad en Acción, iniciativa del Centro de Políticas Públicas UC y Chile+Hoy, en nuestro país existen más de 234 mil organizaciones de la sociedad civil (OSC).

Son entidades privadas, autónomas, voluntarias y sin fines de lucro; fundaciones y corporaciones, Bomberos de Chile, juntas de vecinos, clubes deportivos, organizaciones que defienden derechos o causas específicas y agrupaciones de voluntarios; todas ellas, y muchas otras, componen lo que se denomina también tercer sector.

Este estudio demostró la relevancia de este sector en materia de empleo y crecimiento, pues las OSC generan 310 mil empleos, lo que es equivalente a un 3,7% de la fuerza laboral del país y representa un 2,1% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Del total de OSC, la mayoría se orienta a desarrollo social, vivienda, cultura y recreación, educación e investigación.

Entre las organizaciones con menos presencia está medio ambiente que representa un 0,9% de la sociedad civil, con 2 mil 110 organizaciones dedicadas a eso.

Para que este sector crezca y se active la sociedad civil a favor de nuestro medio ambiente, urge una ley de filantropía ambiental.

Lamentablemente, hoy no existen incentivos para realizar donaciones en esta materia. En ausencia de esa ley, quien dona debe tributar sobre la donación ya que están afectas al Impuesto a las Herencias, Asignaciones y Donaciones, la cual es de carácter progresivo hasta el 25% del monto.

Menor incentivo aún para las empresas. Si se trata de una empresa donante, la donación es tratada como gasto rechazado afecto al Impuesto a la Renta, siendo gravada por este impuesto como si fuera un retiro de utilidades con una tasa de 40%.

Si no conseguimos avanzar en cubrir estos dos frentes con un marco que incentive las donaciones ambientales, seguiremos en la dicotomía de tener uno de los más celebrados territorios protegidos como es la Ruta de los Parques de la Patagonia, sin el tejido social organizado que permita garantizar el cuidado de ellos.

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