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Estoy Verde y Equilibra, Emprendimientos sustentables desde San Pedro de la Paz

Todo comenzó gracias a unos ramos que cursó Francisca Quevedo en la carrera de Historia y Geografía en la Universidad de Concepción, cursos que la hicieron reflexionar sobre el impacto de las personas en el paisaje y en la configuración de los territorios.

Luego empezó a investigar sobre cuáles eran las mejores formas de no contaminar en la vida cotidiana “y encontré un mundo lleno de posibilidades, donde cada acto es un tremendo aporte al cuidado del planeta. Sin embargo, el interés por la conservación de la flora y la fauna siempre estuvo presente gracias a mi familia, quienes me inculcaron el respeto por la naturaleza desde mi niñez”.

De esta manera, Francisca creó su primera gran acción: Estoy Verde, que comenzó como una página de educación ambiental en Instagram, donde comparte información sobre contaminación ambiental y consejos de cómo hacer la diferencia si quieres ayudar a cuidar nuestro entorno natural.

Luego, esta página educativa se transformó en una agrupación comunitaria, donde junto a Caterina Riquelme y voluntarios de la organización, realizaron recuperación de plazas, talleres, charlas, limpiezas de playas y soporte en algunos eventos masivos.

“Uno de los  grandes problemas que tenemos como organización es la necesidad de adquirir fondos para funcionar y poder hacer nuestra labor educativa, ya que al actuar en espacios públicos o privados, siempre es complejo el tema de la inyección de recursos. Muchas personas consideran que al querer colaborar al medio ambiente, debemos hacerlo gratis, sin embargo, para poder ayudar es importante contar con un respaldo financiero”, comentó.     

 

Reciclaje

En segundo lugar, y de forma paralela a la sensibilización ambiental con Estoy Verde, Francisca comenzó a reciclar en su casa. Rápidamente sus cercanos le pidieron ayuda para trasladar, clasificar y reciclar en sus hogares. Bajo esta necesidad, nace Equilibra, su emprendimiento de reciclaje a domicilio, que ahora abarca a empresas y eventos.

“Ha sido complejo el tema de coordinar horarios para los retiros, sin embargo, un gran logro fue ser seleccionada por la incubadora del Departamento de Fomento Productivo de la Municipalidad de San Pedro de la Paz, que me ha capacitado para mejorar Equilibra”.     

 

¿Qué falta para reciclar adecuadamente?

En Chile, los puntos de reciclaje son escasos y accesibles sólo para la población que vive en centros urbanos altamente poblados. “A corto plazo deberían aumentar para que las personas sean conscientes de su consumo y tender a disminuir sus residuos, si queremos un planeta habitable de aquí a cien años”.

Además –insistió- deben potenciarse los emprendimientos locales que trabajen con los materiales reciclados, para que no se envíe a las industrias de Santiago y del extranjero, y  así disminuir su huella ecológica.

 

¿Alguna experiencia local o internacional que merezca ser destacada?

En Concepción es destacable la labor de la Fundación El Árbol, como ejemplo para Estoy Verde; además, a nivel nacional existe la Asociación de Consumidores Circulares en Santiago, que educan acerca de las decisiones de compra y cómo afectan el planeta.   

Existen otros emprendimientos como IMEKO, quienes reciclan colillas de cigarro, además de grandes empresas como Triciclos, que son grandes referentes en el tema del reciclaje.  

 

¿Cuáles son tus sueños, tus metas, proyecciones profesionales y de emprendimiento?

Espero seguir trabajando en educación, para que nuestro diario vivir sea más sustentable. Creo que el foco deben ser los niños, porque pese a que no tienen internalizados muchos hábitos que contaminan, las decisiones de compra y de formas de vida, son inculcadas por sus padres, una generación que no está tan sensibilizada.

Creo que la organización comunitaria puede llegar a la actual generación, además de mi emprendimiento, mientras que desde el sistema escolar puedo hacer un enfoque dirigido a los niños y docentes.

“En la actualidad, los jóvenes tienen más conocimiento del problema de la contaminación ambiental por plásticos, por CO2 y por los hábitos de consumo que otras generaciones. Sin embargo, no siempre saben cómo resolver esas problemáticas en su vida diaria, entonces es clave que existan prácticas reales que se puedan aplicar en la cotidianeidad, que finalmente no dependen de la edad, sino que de la voluntad”.

 

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