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Nutrición funcional para el cuerpo, la mente y alma

Daniela Enríquez
Nutricionista funcional y coach en psicología de la nutrición
Fundadora de Nutrición Bioactiva
www.nutricionbioactiva.cl

Hoy cambiar el rumbo hacia un estilo de alimentación saludable es un desafío cada vez mayor. Las personas están comenzando a dejar de lado los alimentos procesados y prefiriendo los alimentos de origen natural.

Eso es muy bueno tanto para nuestros cuerpos, como para el medio ambiente, ya que por un lado estamos optando por ingredientes que aportan mayor nutrición y menos químicos y por otro, alimentos con menos envoltorios y procesamientos.

Sin embargo, al aumentar el consumo de alimentos naturales podemos empezar a generar la misma o mayor cantidad de “basura” pero esta vez orgánica, a partir de cáscaras y partes de alimentos que no se suelen consumir.

Es por eso que quiero mostrarles una receta que rescata un posible desecho que es bastante voluminoso y que podríamos comer para obtener muy buenos beneficios para nuestra salud: la cáscara de sandía.

Con esta parte de la sandía, aunque no lo crean, pueden hacer varias recetas. Pero en este caso, les presentaré una preparación funcional, donde transformaremos la cáscara en un probiótico gracias a la fermentación, con múltiples beneficios, no solo para tu intestino, sino para tu salud en general.

Y además, ¡es deliciosa!

Si les gustan los pepinillos encurtidos o el chucrut, su sabor será muy cercano, pero más suave.

Pueden consumirla sola, agregar a ensaladas, acompañando carnes o hamburguesas vegetales, así como también servirla en galletas o pan sobre palta o hummus. ¡Es una receta ideal para aperitivos!

Paso a paso:

  • Una vez que hayas comido tu trozo de sandía, puedes hacer inmediatamente esta receta o guardar la cáscara refrigerada y tapada por unas horas.
  • Para comenzar, pela la cáscara, descartando la parte verde y dura.
  • Corta la cáscara en trozos. Pueden ser cuadrados, rectángulos o láminas.
  • Prepara una salmuera, agregando 1 cucharada sopera de sal de mar a 800 ml. de agua.
  • Revuelve para disolver bien la sal.
  • En un frasco limpio, acomoda los trozos de cáscara de sandía.
  • Agrega condimentos, yo usé 6 granos de pimienta entera y una pizca de eneldo. Puedes usar además un trozo de jengibre fresco rallado, cortado en láminas o entero, queda delicioso y con más propiedades digestivas.
  • Vierte encima el agua, hasta cubrir la cáscara, pero procurando dejar un centímetro de espacio hasta el borde, porque la fermentación suele generar gas.
  • Tapa el frasco y guárdalo en un lugar fresco, cálido y oscuro, lejano a la humedad. Déjalo sobre un pla, por si se produce mucho gas y el líquido tiende a salir. Estará listo dentro de 5 a 7 días.
  • Una vez listo, lo puedes guardar refrigerado por hasta 1 mes, cuidando de que no haya contaminación cruzada al usar utensilios sucios y no dejando estar mucho tiempo afuera a temperatura ambiente.
  • Para servir, te aconsejo que lo presentes como aperitivo, sobre tostadas o galletas con palta.
  • Corta el pan en trozos, agrega palta en puré y encima coloca uno o dos trozos del fermento.
  • Sal y pimienta, y si quieres agrega un toque de cilantro, perejil, ciboulette o albahaca fresca.
  • Finalmente, consideramos que la alimentación es un proceso que abarca todas las esferas del ser humano (físico, mental, emocional y espiritual) y que su mejoría involucra una transformación positiva en estas áreas.

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