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Descarbonización: un camino largo y sinuoso

Carlos Finat
Director Ejecutivo Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento, ACERA AG.

El 4 de junio recién pasado el Presidente Sebastián Piñera anunció los acuerdos alcanzados entre el Ministerio de Energía y cada una de las cuatro empresas propietarias de centrales termoeléctricas a carbón, que compromete el retiro de ocho unidades generadorasdesde la fecha hasta el año 2024.

El acuerdo alcanzado de manera voluntaria por parte de las empresas es vinculante y contempla retirar 1.047 MW de potencia instalada, que equivalen al 20% de la potencia instalada en centrales a carbón y al 8,2% de las centrales termoeléctricas que usan combustibles fósiles como el carbón, petróleo N°6, gas natural, carbón o petcoke.

El anuncio efectuado por el Presidente de la República ha sido objeto de opiniones muy diversas. Por el lado de las críticas, se califica el acuerdo como insuficiente y que no aporta a la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero del país. Desde el otro lado, se destaca que el retiro de estas centrales pone a Chile en una posición de liderazgo en Latinoamérica y nos sitúa como uno de los pocos países del mundo que han iniciado efectivamente el retiro de centrales a carbón.

Tomando las cifras de los 12 meses previos al anuncio de descarbonización, la generación de estas ocho centrales fue casi el 7% de la generación termoeléctrica durante el mismo período, que equivale unos 3.000.000 de toneladas de CO2 por año. Una cantidad importante que sale, pero no basta para las metas de reducción de emisiones.

Los acuerdos anunciados se deben leer en el contexto de las metas de descarbonización comprometidas por el Presidente, que señaló en la misma ceremonia de “Energía Zero Carbón”: Alcanzar al año 2040 un sector de generación eléctrica con cero emisiones netas de CO2 y que Chile logre ser neutro en emisiones para 2050. En ese contexto, el retiro de las primeras ocho centrales se aprecia como un decidido primer paso en un camino que nos llevará a tener, en 20 años más, un sistema de generación eléctrica con emisiones netas cero, meta que resulta muy importante para el aporte que le corresponde a Chile para cumplir con el llamado del IPCC a limitar el calentamiento de la tierra a 1,5°C y presenta un gran desafío para el sector energía de seguir caminando a paso firma hacia una transición energética total.

Con la firma de los acuerdos se inicia una nueva fase igual de importante. Comienza la discusión para la materialización reglamentaria de los temas contenidos en los acuerdos, como la regulación del nuevo estado de Reserva Estratégica y la remuneración justa para las unidades que se conserven en ese estado. También se deberá discutir sobre las centrales que serán retiradas de servicio durante el periodo posterior al 2024, a través de un proceso que permita un retiro gradual del parque a carbón restante durante los 16 años que quedan entre el 2024 y la fecha límite de 2040, es decir una media de unos 250 MW por año.

Finalmente, y como un nuevo paso, es necesario comenzar a analizar el retiro de las centrales a gas natural. Aun cuando las emisiones de estas centrales por MWh generado es aproximadamente la mitad de las centrales a carbón, también son importantes emisoras de CO2.

En definitiva, como país hemos dado un valioso primer paso, pero el éxito de embarcarnos en esta senda se verá sólo cuando cumplamos la meta comprometida por el Presidente para 2040.

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